Contacto
Español
   
 
9 MADRIDs
                   
   
 

< volver al mapa

 

MADRID, NEBRASKA

Hoy
 
Un ineludible olor a etanol, una galería de caras curtidas por el sol y la vida en el campo, y vacas - muchas vacas - definen la primera impresión de Madrid, Nebraska.
 

 

 

Por eso se impone abrirle el párpado a la cámara, y a la mente, para absorber segundas estampas de este pueblo al que le gusta ser reconocido “por su ética de trabajo”, como indican el mecánico y la empleada de la gasolinera. Situado en el condado de Perkins, cercano a Colorado, Madrid en Nebraska tiene una población de 265 habitantes, aunque los viejos del lugar – con permiso – aún recuerdan un lugar dinámico y emprendedor, poblado por casi 700 personas, hogar de un médico, un teatro, cinco gasolineras y un periódico local, The Madrid Herald.

Nos recibe Dave Steinwart, administrador del ayuntamiento, que dedica el día a enseñarnos el pueblo. Empieza por la planta de etanol, construida en la última década y dadora de empleo number one del pueblo, con 25 puestos de trabajo ocupados por miembros de la comunidad. La planta, símbolo de la reinvención agraria del pueblo, tiraniza el aire que se respira y pone a prueba el aguante del olfato más permisivo. Pero eso son sutilezas del viajero. Ante todo, la planta crea puestos de trabajo. Las instalaciones no son un parque de atracciones donde uno sube, baja y hace fotos, no. Prohibido grabar. “Es por las leyes de seguridad nacional que se aprobaron tras el 11 de septiembre”, nos dicen en un tono envuelto en disculpa.

 

Dave nos lleva a la central de agua que él mismo se encarga de mantener en funcionamiento, luego al cementerio, donde la proporción de banderas americanas por tumba nada tiene que envidiar al cementerio de Arlington en la capital del país. Es en el llano del cementerio, a un kilómetro de la vía principal del pueblo, donde se situó el Madrid originario, entonces llamado Trail City. Un año después de su fundación, en 1888, Madrid tuvo un intento fallido de ser capital del Condado de Perkins, en una votación que perdió ante Grant, la localidad vecina. Pasado más de un siglo, esta derrota electoral aún se recuerda en el pueblo con cierta amargura y con el resentimiento que genera una oportunidad perdida. En Nebraska, Madrid no es capital.


A mediodía, quien busque conversación podrá encontrarla, pausada, en el Madrid Senior Center, una caseta rectangular que recuerda a una roulotte sin intención alguna de moverse. Allí nos presentan a las leyendas del lugar. Escuchamos las historias de padres, tíos y abuelos que llegaron a Madrid en la primera mitad del siglo XX, algunos de ellos como miembros de la comunidad menonita, una variedad del protestantismo que a día de hoy cuenta con 80 familias en Madrid.

 

Temiendo que el lugar nos haya parecido demasiado tranquilo, su alcalde, Tim Moore - un hombre joven, corpulento, y aficionado a la pesca - nos recomienda volver en agosto para asistir a las fiestas del pueblo, los Madrid days. El nombre invita. Pero la agenda, normalmente abierta para ese tipo de propuestas, nos lo va a impedir. Lo canjeamos por unas cervezas esa misma noche con nuestro anfitrión Dave, Nick el mecánico y su hijo Toni, junto a otros madrileños de Nebraska que se arriman a la barra y nos declaran que les encantaría visitar Madrid.

 

Segunda impresión, aliñada con Budweiser: este pueblo huele a rayos, pero qué bien han tratado a estos dos forasteros.

 

 

 
   

 

 

 

Colaboran:

 

 

   
   
 
© MADRIDs in the USA
diseño: parra estudio